El Niño golpea con fuerza a Centroamérica y trae sequía, inundaciones y hambre

Todos los países entre México y Colombia están siendo afectados por condiciones climáticas poco comunes. Según han explicado de manera unánime los centros meteorológicos de cada nación centroamericana, el fenómeno de El Niño que afecta la región este año es especialmente fuerte.

El Niño es un fenómeno climático cíclico relacionado con el calentamiento de las aguas del Pacífico oriental tropical. Afecta no solo a Centroamérica, sino a otros países de la región como México, Colombia y Ecuador.

Según el Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno El Niño (CIIFEN, con sede en Ecuador), actualmente se encuentra en su fase madura “y está desde hace varios meses influyendo sobre el clima regional”.

Organizaciones sociales y ambientalistas centroamericanas agrupadas bajo la Mesa Nacional de Gestión de Riesgos advirtieron que dos millones de personas en Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua ya sufren de escasez de alimentos por efecto de la sequía de este año.

Los modelos climáticos señalaban que el Pacífico de Centroamérica, donde se concentra buena parte de la población, verían escasez del líquido vital como consecuencia del cambio climático, pero El Niño le ha dado un “empujón” adicional al proceso.

En esta ocasión, los Gobiernos no necesitaron de las advertencias de los ambientalistas para actuar ante lo que ya es evidente. En Honduras, por ejemplo, se declaró emergencia pues la sequía ha dejado en riesgo de desnutrición a casi un millón de personas de un total de ocho millones de habitantes.

“Las fuentes de agua para consumo humano se han agotado, no hay alimentación para los humanos, no hay alimento para el ganado”, dijo a la agencia ACAN-EFE el presidente de la Federación Nacional de Agricultores y Ganaderos de Honduras, Leopoldo Durán.

En Guatemala, se registran zonas donde se ha perdido el 100% de los cultivos de frijol y maíz, productos básicos para la alimentación de las personas más pobres.

Como medidas paliativas, el Gobierno ha distribuido aves de corral y cabras, dijo a “El País” el encargado de prensa de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres, David de León.

Por su parte, en Nicaragua al menos la mitad del área sembrada de granos básicos ha sufrido daños por la sequía, según un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés).

La FAO añadió que los efectos de la sequía provocará en Centroamérica un descenso de hasta 60% en la producción de maíz y de 80% en la producción de frijol, ante lo cual existen “cientos de miles de familias afectadas”.

“Los efectos de El Niño de este año son aún más profundos que los del año pasado. Tras dos años de intensificarse el tiempo seco, es fundamental apoyar a los agricultores a recuperar parte de sus pérdidas”, se añadió.

Afectación de la producción

En Costa Rica y Panamá la situación climática es similar, pero la social presenta una diferencia: no existe gran cantidad de personas en riesgo de desnutrición.

El Instituto Meteorológico Nacional de Costa Rica ya había advertido que este año se esperaba un déficit de lluvias para el Pacífico y el Valle Central del país. Las predicciones se están cumpliendo: en agosto el déficit fue de casi 90% en el Valle Central. Una ciudad como Cartago, al este de San José, donde normalmente se registran 150 litros por metro cuadrado de lluvia en un agosto normal, solo recibió cerca de 12. Alajuela, al noroeste de San José, recibió unos 85 en vez de 230. En septiembre se han presentado más lluvias, pero todo indica que el déficit seguirá siendo la constante.

Las pocas lluvias que notan los ticos han afectado al ganado. Ante ello, el Gobierno ha declarado emergencia para llevar ayuda y trata de acelerar proyectos que permitan llevar agua a la ya de por sí seca región del Pacífico, conocida por su importancia turística.

En Panamá, la merma de las lluvias ha puesto en alerta a los encargados del canal interoceánico, pilar de la economía de ese país. Existe un monitoreo constante y, aunque a finales de julio se informó que sería muy posible la limitación del calado de los barcos que lo transitan para ahorrar líquido, por ahora lo que se ha ejecutado es un proyecto de reutilización de las aguas de las esclusas y el aprovechamiento al máximo de su apertura con la mayor cantidad de barcos posible, según explicaron autoridades a la televisión alemana DW.

No obstante, Panamá también ha declarado una alerta que incluye la prohibición de regar jardines y áreas públicas con agua.

En Nicaragua, además de los cultivos, la sequía está afectando el ganado. La situación podría empeorar durante los próximos meses.  /Crédito: CIAT Nicaragua

Lo peor podría estar por llegar

Según ha publicado el CIIFEN, “hay consenso de los modelos globales de predicción en que El Niño podría extender su máxima intensidad entre noviembre del 2015 y enero del 2016 y extender su permanencia durante los primeros meses del 2016”.

La Red de Sistemas de Alerta Temprana para la Hambruna también lanzó la advertencia de que ya en Guatemala se registran zonas con “crisis” y que El Salvador, Honduras y Nicaragua están en condición de “estrés” que podría pasar a “crisis” en 2016.

Lo peor, entonces, en realidad podría estar por llegar.

Ante ello, el Consejo Agropecuario Centroamericano (Secac) y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) realizaron una serie de recomendaciones como, por ejemplo, monitorear temperaturas para ajustar periodos de siembra de cultivos anuales como maíz y frijol. Además, pide instalar pequeños sistemas de captación de agua y de riego, desarrollar semilleras tolerantes a la sequía y sustituir cultivos por otros de mayor resistencia a la falta de agua, como el maicillo o sorgo.

En el campo ganadero, se recomienda suministrar alimento complementario y analizar las posibilidades de traslado de ganado a áreas menos afectadas.

También está en la lista  realizar campañas de ahorro de agua y tratar el líquido, así como  estar atentos a alertas epidemiológicas.

“Es indispensable que los países y la comunidad internacional prioricen recursos para hacer frente a las consecuencias e impactos negativos que la irregularidad y la insuficiencia de precipitaciones generan en los países centroamericanos”, concluyeron.

Fuente: www.scientificamerican.com